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(Artículo originalmente publicado en La Ruta del Jazz, número 2, junio 2013)

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Giovanni de Domenico (piano) y Oriol Roca (batería). Foto: Silvano Magnone

En épocas convulsas como las que vivimos, son necesarios lenguajes artísticos poco conformistas, como el free jazz o el jazz de vanguardia, que siempre ha proporcionado un fructífero campo para la experimentación. Os pronemos un rápido repaso a esta escurridiza pero fructífera escena musical catalana.

No es del todo exacto hablar de free jazz, pero ya nos entendemos. Lo que podemos entender como la herencia de la renovación musical reaccionaria de músicos como Ornette Coleman, Don Cherry o Albert Ayer a principios de los años 60, siempre se ha visto desde un punto de vista muy particular desde el territorio catalán. En otros países europeos como Alemania, Francia o el Reino Unido donde existe una tradición muy arraigada en cuanto a las músicas improvisadas, han sabido acoger de forma natural este legado sin que se practique como un revival constante. En Cataluña, en cambio, parece que ha sido despreciado y poco valorado entre la comunidad de jazzmans, en parte por su condición de música minoritaria y la casi nula presencia en el programa curricular de las escuelas de música. Seguro que también ha influido el hecho que tradicionalmente la música de protesta y reaccionaria, como fue el free jazz en sus orígenes, se haya vehiculado siempre a través de otros géneros, como la cançó o el rock.

Pero en los últimos cinco años esta situación parece que se está revirtiendo. Muchos músicos que se han formado en el jazz están abrazando y explorando la improvisación más libre, es decir, la que no se basa en tonalidades, ni ritmos preestablecidos y explora al máximo las posibilidades del instrumento a través de las llamadas “técnicas extendidas”. Y lo están combinando con una actividad jazzística más convencional. Podríamos esbozar varios motivos para este cambio. Por un lado puede ser debido a las influencias foráneas que se han integrado rápidamente a través del boca a boca, internet y las redes sociales, las vías a través de la cuales estas músicas se dan a conocer actualmente ya que son casi ignoradas por los medios generalistas . Y por otro lado, gracias a que se han conseguido crear puntos de encuentro entre los jazzman más inquietos, y también con los improvisadores que sobre todo han bebido de la free music europea y el rock experimental que hace décadas que jugaban su propia liga al margen de los circuitos convencionales. Y por supuesto, alejados de todo aquello que contenga la palabra “jazz”.

Algunos de estos puntos de encuentro han sido físicos: como el club 23Robadors, en pleno Raval de Barcelona – que acoge semanalmente conciertos de improvisación o los ya tradicionales conciertos del dúo Duot (Albert Cirera, saxos, Ramon Prats, batería) – , las sesiones “Impronit”, organizadas por el colectivo Gracia Terrirtori Sonoro o ciclos como “Músicas Dispersas” (ahora desaparecido), que promueven el intercambio entre diferentes escenas. Y otros, virtuales: como el trabajo de documentación de la discográfica digital Discordiano Records, ideada por venezolano Andrés Rojas “El Pricto”, o el blog musical “Overlooked Hotel” firmado por Jack Torrance. Igualmente importante ha sido la llegada de músicos extranjeros. Sus nuevas dinámicas los han convertido en muchos casos en conectores de la escena catalana y principalmente barcelonesa, instalada en una endémica estructura a base de capillas. Músicos como el gallego Pablo Rega, al frente de la orquesta de improvisación conducida Banda de Improvisadores de Barcelona – que acaban de publicar su primer disco homónimo con La Olla Express -; “El Pricto”, como compositor y director de ensembles como Filthy Habits Ensemble y otros grupos del sello Discordiano Records, como Reptilian Mambo, que agrupa ya a una comunidad de unos 25 músicos de todo tipo de procedencias, del rock progresivo a la electrónica, repartidos entre más de 30 referencias discográficas -, o el norteamericano Joe Smith, proponiendo la ya desaparecida ALO (Asociacion Libre Orkestra), una gran formación que comprendía nombres destacados del jazz contemporáneo como David Mengual (piano), Juan de Diego (trompeta) o Juan Pablo Balcázar (contrabajo) y que él mismo dirigía basándose en los signos del soundpainting. El resultado musical general es algo que podríamos llamar free jazz – muchos músicos hablan simplemente de “free” – a pesar del significado ya anacrónico del término. Pero ya nos entendemos. En muchos casos se trata de música hecha por músicos con tradición jazzística que han conseguido hacer su propia revolución y superar los límites del género.

El guitarrista y músico experimental Ferran Fages suele decir con sarcasmo que cuando el pop, el rock y otras formas musicales populares han ocupado su espacio, las músicas alternativas deben estar alerta para ocupar de forma inmediata ese pequeño reducto de espacio que queda libre. Y es esta brecha la que permite la supervivencia de estas músicas minoritarias. Una grieta que puede aparecer espontáneamente en diferentes lugares al mismo tiempo y que a la vez se está moviendo de emplazamiento continuamente. En este sentido, una mejor organización de los músicos ayudaría a dar visibilidad a una heterogénea escena que agrupa ya a una cuarentena de músicos en constante ebullición creativa. Músicos, para poner más ejemplos y aparte de los anteriormente citados, como Marco Mezquida (piano), Pablo Selnik (flauta), Carola Ortiz (clarinetes y voz), Masa Kamaguchi (contrabajo), Sergi Sirvent (piano), Miguel Fernández (saxos), Oriol Roca (batería), Ivan González (trompeta), Alex Riviriego (contrabajo), Genís Bagès (batería), Celeste Alías (voz), surgidos de entornos jazzístico, y otros como David Soler (guitarra), Ivo Sans (batería), Alfonso Muñoz (saxo barítono), Vasco Trilla (batería), Tom Chant (saxo tenor y soprano), Miriam Félix (cello) o Fernando Besalduch (saxo bajo) formados en un entorno más rock o alrededor de la música clásica contemporánea. Sin olvidar a veteranos como Liba Villavecchia (saxo), Quico Samsó (bateria) o Agustí Martínez (saxos y clarinete).

Aparte de espacios como 23Robadors y otros con programaciones más o menos intermitentes como la del TePeKaLe Sound (Hospitalet de llobregat), Can Felipa, el bar La Ramona (Barcelona), o los conciertos en casas particulares, hace pocos meses que el club Jamboree aúna en su programación conciertos de jazz más canónico con la vanguardia, tal y como ocurre hace décadas en muchos clubes de referencia de todo el mundo, como puede ser el Bimhuis de Amsterdam o The Vortex de Londres. Un buen ejemplo fueron las Lab Sessions (Carta Blanca) que protagonizó el pasado mes de abril el pianista Agustí Fernández, uno de los improvisadores catalanes más internacionales. Invitó a tocar en algunas figuras de renombre como el saxofonista sueco Mats Gustafsson pero también hacerse acompañar por destacados músicos locales. En la última sesión dirigió y tocó con la enérgica Free Art Ensemble (FAE), una formación de diez músicos liderada por Ivo Sans y el granadino Julian Sánchez (trompeta) que es un buen exponente de cómo las nuevas generaciones de músicos de jazz están tomando la libreimprovisación y el jazz de vanguardia como materiales válidos para el proceso de composición.

La sala Jamboree también acogió el pasado 14 de mayo un solo del saxofonista de Chicago Ken Vandermark, a propuesta de la productora especializada en música de vanguardia Arco y Flecha. Pero faltan muchos lugares para poder tocar en directo! Afortunadamente, este fructífero caldo creativo que se viene produciendo básicamente en Barcelona está empezando a extender por el resto del territorio catalán. El Festival de Jazz de Vic (mayo) hace cuatro ediciones que abrieron la línea artística a propuestas de exploración. El Festival de Jazz de Girona (septiembre) suele incluir alguna actuación de jazz de vanguardia, como también lo harán el Festival de Jazz de Banyoles (del 23 al 26 de mayo), el Estival de Jazz (del 27 al 30 de junio ) de Igualada, o el Flixjazz (del 19 al 21 de julio).

One thought on “ᴥ HAY QUE ENCONTRAR LAS GRIETAS – revisión de la escena free jazz catalana

  1. Retroenllaç: CAL TROBAR LES ESQUERDES – revisió de l’escena free jazz catalana | El mètode Klosé

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