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Gracias a una excelente resposición en los cines Verdi de Barcelona de “El Padrino” y “El Padrino II”, he podido comprobar porque estas dos partes de la trilogía sobre la mafia italoamericana dirigida por Francis Ford Coppola están consideradas como unas de las mejores películas de la historia. Verlas en pantalla grande y en versión original es una experiencia impactante y muy recomendable especialmente si, como era mi caso, uno aún es virgen en su visualización.

Al Pacino encarna a Michael Corleone, el pequeño de la saga, un personaje complejo, corroído por el sentimiento de venganza y el peso de una familia con raices sicilianas que parece destinada a mantener vivos unos métodos muy enfermizos de supervivencia. En las imágenes localizadas en la villa de Corleone, en Sicilia, es donde mejor se manifiesta esa losa cultural. Secuencias con paisajes áridos, donde el sofoco es latente, de pies sucios por el polvo, casi sin diálogo, donde lo que no se dice es casi más importante que lo que se consigue verbalizar. Michael Corleone parece no poder escapar de la historia de la isla, martirizada por los volcanes y las continuas invasiones, es como el volcán Etna, siempre con las brasas ardiendo, que entra en erupción ante la presencia del enemigo. En la tercera parte de la trilogía, será donde por fin Michael reconozca que su propio destino pudo más que su voluntad de no seguir los pasos de su padre en la mafia, que su propia ira le traicionó.

Había oido mucho sobre la capacidad de mutación de Pacino en los personaje que le toca interpretar, y de las dificultades que eso le había provocado en su vida personal. La actuación en “Scarface” (Brian de Palma, 1983) lo deja patente, pero después de las 6 horas de metraje de “El Padrino” y “El Padrino II”, aún lo es más. Quizá me lo pareció a mi, pero a Pacino parece que le van saliendo arrugas y bolsas en los ojos a medida que avanza la película, como atrapado por el dolor que supone interpretar a un tipo capaz de matar a sangre fría y de encargar la muerte de su propio hermano. Pacino se transforma a medida que avanza la metamorfosis de Michael Corleone en “Don”, como Gregorio Samsa se convierte en un monstruoso insecto después de tener un “sueño intranquilo” en “La transformación”, de Franz Kafka, y queda atrapado en una casa y en una habitación demasiado grande, con demasiados obstáculos, sin la posibilidad de volverse a comunicar con su familia, encerrado en un cuerpo distinto y repugnante. El sueño inquieto de Corleone empezar cuando por casualidad lee en el periódico que han disparado a su padre Vito Corleone. Lo intocable deja de serlo y el hilo que lo unía a su familia se convierte de golpe en una soga. El monstruo que estaba dormintando empieza a desperezarse.

Mi LISTA de transformaciones (sin substancias químicas ni reciclajes cerebrales al estilo Frankenstein, Darth Vader o Robocop): 

Clave: [c] cine / [l] literatura

1.- [c] MICHAEL CORLEONE (Al Pacino) en “El Padrino”,  y “El Padrino II”, de Francis Ford Coppola (1972 y 1973). De exmilitar y posible trabajador independiente a capo de la mafia italoamericana. Motivo desencadenante: el intento de asesinato de su padre Vito Corleone

Minuto 20’25”

Michael Corleone: My father made him an offer he couldn’t refuse.

Kay Adams: What was that?

Michael: Luca Brasi held the gun to his head, and my father assured him that either his brains, or his signature, would be on the contract… That’s a true story.

Kay: …

Michael: It’s my family, Kathy. It’s not me.

Minuto 189′ (escena final: la coronación del nuevo emperador)

Peter Clemenza [besa la mano de Michael Corleone]: Don Corleone

Rocco Lampone le besa también y Al Neri cierra la puerta ante la mirada de Kay Adams.

2.- [c] JACK TORRANCE (Jack Nicholson) en “El Resplandor”, de Stanley Kubrik (1980). De escritor a asesino psicópata. Motivo desencadenante: el aislamiento en un hotel de montaña supuestamente encantado

3.- [c] TRAVIS BICKLE (Robert de Niro) en “Taxi Driver”, de Martin Scorcese (1976). De taxista exMarine a asesino justiciero. Motivo desencadenante: limpiar la ciudad de escoria.

4.- [l] KURTZ en “El corazón de la tinieblas” de Josep Conrad (1899) y por extensión, [c] KURTZ (Marlon Brando) en “Apocalypse Now”, de Francis Ford Coppola (1979). En el libro de Conrad, de jefe de una explotación comercial en el Congo a líder espiritual de una tribu africana y en la película, de coronel del ejército norteamericano durante la guerra del Vietnam a líder de una tribu indígena en Camboya. Motivo desencadenante: la llamada de la selva. “¡El Horror!”

4.- [c] SANDY OLSON (Oliva Newton-John) en “Grease”, de Randal Kleiser (1978). De chica modosita y virginal a rebelde y sexy dispuesta a dejar de serlo. Motivo desencadenante: el despertar hormonal irreprimible, o sea, reconquistar a Danny Zuko (John Travolta).

5.- [c] BRUCE WAYNE en “Batman” (D.C. Comics, 1939). De empresario rico a superhéroe justiciero nocturno. En “Batman” de Tim Burton (1993), Bruce Wayne (Michael Keaton) aparece como un hombre entregado a la causa al estilo de “alguien tiene que hacerlo”. Motivo desencadenante: la venganza del asesinato de sus padres ante sus ojos siendo aún un niño.

6.- [l] GUSTAV VON ASCHENBACH en “La Muerte en Venecia”, de Thomas Mann (1912). De escritor reconocido y respetado a potencial pedófilo. El director Luchino Visconti llevó al cine una adaptación de la obra en 1971 representando a Aschenbach de forma más pedófila aún y como un gay reprimido. Motivo desencadenante: el encuentro con un joven llamado Tadzio de belleza adonisia.

7.- [c] ELIZA DOOLITTLE (Audrey Hepburn) en “My fair Lady”, de George Kukor (1964). De vendedora de flores inculta a sofisticada “lady”. Motivo desencadenante: una apuesta.

8.- [c] NINA SAYERS (Natalie Portman) en “Cisne Negro”, de Darren Aronofsky (2011). De bailarina talentosa a artista autodestructiva y esquizofrénica, de cisne blanco a cisne negro. Motivo desencadenante: la llegada de una nueva bailarina en la compañía que convierte en rival y despierta su lado oscuro.

9.- [c] ELIZABETH TUDOR (Cate Blanchett) en “Elizabeth”, de Shekhar Kapur (1998). De hija ilegítima y repudiada de Enrique VIII de vida despreocupada a Isabel I, reina de Inglaterra e Irlanda, fría y calculadora, que se autonombra “Virgen de Inglaterra”. Motivo desencadenante: la presión externa por tener que contraer matrimonio

10.- [l] GREGOR SAMSA en “La Transformación” [aka “La Metamorfosis”], de Frank Kafka (1912). De hombre a insecto. Motivo desencadenante: un sueño inquieto

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