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El fotógrafo Mariano Herrera (Bueno Aires, 1970) cambió de continente hace casi 14 años y desde entonces lleva ejerciendo la profesión en Barcelona, trabajando en el ámbito de la publicidad y publicando instantáneas y retratos en medios como ‘Monocle’, ‘Esquire’ o ‘El País Semanal’. También fue editor fotográfico de la revista sobre cine ‘Scope’ y sus fotografías han ilustrado varias portadas de discos. Actualmente combina su amplia actividad como free-lance con su faceta de profesor en la escuela de diseño Elisava de Barcelona. En este 2011 aún ha tenido tiempo de publicar el fanzine “Judge” junto al diseñador gráfico Jordi Duró, con quien le une una fructífera trayectoria profesional, y hacer su debut en las galerías de arte con “Tránsitos Anónimos“, su primera exposición individual.

Mariano Herrera

Autorretrato, Barcelona 2011 (foto: M.Herrera)

¿Cómo valoras la experiencia de la exposición “Tránsitos Anónimos”?

La experiencia ha sido muy positiva. He aprendido mucho tanto del trato con la galería como de la relación con la curadora Rocío Hidalgo. Es mi primera expo individual y al principio estaba muy nervioso. Luego me he dado cuenta que este trabajo se acabó realmente el día que alguien lo vio expuesto en la galería. Fue un proceso largo y lento y acabarlo me ha llenado de energía para el futuro.

En la presentación de la exposición comentaste que la obra expuesta formaba parte de ese 5% de tu producción que haces por puro gusto. ¿Qué es lo que te interesa dentro de ese 5 %?

Tal vez que me equivoqué y ¡es menos de un 5%! Lo que más me interesa es lo “antropológico”, lo que concierne al aspecto humano, con o sin presencia física. Estoy muy seguro que nunca me cansaré de hacer retratos. Tal vez soy un poco clásico pero me parece que entre un retrato gótico o renacentista y un retrato fotográfico de hoy en día, no hay mucha distancia. Podremos cambiar nuestro aspecto físico en el futuro, operarnos, reducirnos, quitarnos y todo me parece muy natural pero la mirada es algo que aú esta por descubrirse, va mas allá de los ojos, la cara, la raza, etc. La mirada tiene que ver con otra cosa mucho mas oculta que desconozco totalmente y es en ese escenario donde todavía hay mucho por hacer.

En general, ¿en qué ámbito ubicas tu trabajo profesional?

Mi trabajo profesional es muy flexible. Básicamente me gano la vida haciendo imágenes de naturaleza muy diversa. Tengo profesión, no especialización. Me llaman mucho para hacer retratos y reportajes.

También comentaste que pretendías que “los retratos funcionen como espejos, que la cámara y el fotógrafo fueran un espejo [de las personas]“. Creo que ese efecto espejo puede extenderse hasta el espectador que luego ve las fotos, ya que inconscientemente puede verse reflejado en ellas. ¿Buscas ese mismo efecto en todos los retratos que haces?

Realmente la mayor parte del tiempo no busco nada, porque no sé bien qué buscar. Pero si creo que un buen retrato funciona como espejo, y que tiene valores donde identificarnos. Fotografía e identidad van por la misma senda. Da igual la identidad del retratado, hombre o mujer, si logras ver su mirada podrás reconstruir ciertos valores en común. Mi teoría es que en el fondo todos somos iguales, todos somos frágiles.

Las fotos expuestas han sido hechas con cámaras no digitales ¿Qué supone eso técnicamente?

Técnicamente me da un poco igual trabajar con cámara digital o analógica, lo que más me interesa son las lentes, ese trozo de cristal por donde pasa todo. Prefiero las de medio formato y trabajo con una Hasselblad o una Mamiya 7 pero si tuviese dinero me compraría un Back digital. Al trabajar con estas cámaras que te permiten 12 fotos por carrete consumo menos fotogramas por el simple hecho que me da pereza cambiar la película. Esta economía a veces me da grandes resultados, pienso más antes de disparar. Aunque para hacer fotos, considero que ¡no hay que pensar mucho!

Herrera en su estudio (foto: Camilo Zorrilla)

Esto… ¿qué es una foto?

Una foto es un instante capturado hasta hace poco exclusivamente con cámaras fotográficas o similares. Pero ya eso es pasado. Entre las mejores fotos que vi en el último año incluyo las de Jon Rafman en 9-eyes.com: ¡Son capturas del Google Street View!

¿Qué otras webs te han llamado la atención?

Primero destacaría las fotos de Martin Parr: http://www.martinparr.com; Anders Petersen: http://www.anderspetersen.se y  la web: http://www.exactitudes.com.
Y luego el trabajo de Amy Stein: http://amysteinphoto.com; Ryan McGingley: http://ryanmcginley.com; Morad Bouchakourd: http://www.moradphoto.com; Bill Sulivan:  http://www.3situations.com; y de Tod Hiddo: http://www.toddhido.com

¿Te acuerdas de tu primera cámara de fotos?

Mi primera cámara aún la tengo. Es una Kodak réflex que pertenecía a mi abuelo Mariano del cual, además del nombre, heredé prácticamente sólo esta cámara. Él era tornero y compró esa cámara como amateur. Murió muy joven y no lo conocí. Mucho más tarde encontré ese valioso objeto en el armario de mis padres. Jugué con ella mucho tiempo sin saber siquiera qué era. Nunca hice una foto con aquel aparato pero la considero mi primera cámara debido a lo familiar que me resultaron todas las cámaras posteriores. Mis primeras fotos las hice con una Mamiya que me dejó mi madre: 35 mm, réflex, con una lente de 50 mm. ¡Un clásico de los 70!

¿Cuando empezaste a hacer fotografías y viste que podrías ganarte la vida con ello?

Con 10 años comencé a fotografiar las vacaciones familiares. Con 22 años descubrí que lo hacía desde hacía tiempo, y comencé a estudiar y un poco más tarde fui consciente de poder ganarme la vida con esta profesión.

Naciste en Buenos Aires. ¿El cambio europeo ha cambiado tu mirada sobre las cosas?

La mudanza de Buenos Aires a Barcelona, más que cambiarme, me ha formado como fotógrafo profesional. Llevo casi 14 años en Barcelona y prácticamente he construido mi profesión aquí. En lo que concierne a lo fotográfico el cambio más pronunciado entre un lugar u otro consiste en la diferencia de luz natural.

América es prácticamente sol y aire limpio. Buenos Aires tiene muy buena luz especialmente después del paso de un viento fuerte o de una lluvia torrencial de verano. Yo aprendí a fotografiar con esa luz y la reconozco en cualquier otro sitio. Así como un fotógrafo nórdico tiene estudiada la luz difusa de cielo nublado o la luz que entra por una amplia ventana de una casa porque han mamado ese tipo de luz desde pequeños y eso hace que esté presente en su manera de ver imágenes. Hacer fotografiás no es sólo ver: es entender cómo se ve algo o alguien. Al fin y al cabo el clima influye más de lo que pensamos en nuestras sociedades y en nuestra estética.

Por otro lado mi manera de fotografiar no puede estar al margen de la moral de la sociedad a la que pertenezco. En este sentido América es mas honesta e inocente. Europa es vieja y con doble moral permanentemente.

Después de vivir estos años en Europa, ¿notas esa doble moral en tu mirada?

Cuando fotografío, no noto nada. Lo mejor de la fotografía es que ¡cuanto menos piensas más sale! No es un proceso intelectual. Me refiero más al objeto a fotografiar. En Europa por cada “sí” existen 100 “no” y en América la
palabra “no” casi no se usa. No sé que es mejor… Yo vivo aqui y soy feliz pero nunca me creo nada sobre política cultural europea. Lo vivo como una gran farsa, otra manera más de control.

Primer número del fanzine “Judge” (2011), con fotos de Herrera

¿Qué te parece el resurgir de cámaras como la Polaroid, Holga, Lomo, etc. y de aplicaciones del iPhone de trato instantáneo de imágenes como Hipstamatic?

Las posibilidades de hoy en día de ajustar la imagen a una estética en concreto me parece un acontecimiento natural y positivo. Tenemos muchas más herramientas y se producen infinitamente mas imágenes que antaño. Por consecuencia el nivel de producción de imágenes en general lo considero más elevado. En este aspecto creo que la fotografía está viviendo una auténtica revolución, algo parecido a lo que le ocurrió a la pintura con la aparición del invento de la cámara. Hoy día nadie podría aclarar donde están los límites. Mas que por este resurgir retro, la era digital, la aparición de internet, la sistematización de la captura fotográfica en varios aspectos de nuestras vidas y la democratización de estas capturas ha desplazado a la fotografía a un sitio desconocido aún.

Desde que un día hace tiempo me encontré en la portada de varios periódicos la imagen de Sadam Husein colgado en la horca, imagen que fue realizada con un teléfono móvil, pensé que era una demostración contundente del poder de la ¡estética fotográfica! El aspecto casero que tenía era el principal valedor de la veracidad de la foto. Ese día pensé que la fotografía tal como la había entendido hasta entonces había sido desplazada. Y en realidad lo que sucede es que ahora más que nunca todos estamos aceptando que la fotografía es una gran mentira. ¡No coincide nunca con la realidad!

Con internet, las cámaras digitales y los móviles la fotografiá está al alcance de todos y parece que haya una necesidad incontrolable de fotografiarlo todo. Pero paradójicamente esas fotos pasan a ser desechos, basura, pierden su valor casi en el momento de ser tomadas. El fotógrafo Xavier Mercadé decía recientemente en un artículo que mejor que la gente se olvide de los móviles en los conciertos y dejen a los profesionales hacer su trabajo…

Estoy totalmente de acuerdo con Xavier Mercadé. Los fotógrafos profesionales hemos perdido el respeto y con ello, el poder. Parece ser que ya no nos necesitan. Pero también lo han perdido los médicos y otros muchos profesionales.

Hay dos cosas diferentes: una es el alto grado de desprestigio moral que vive nuestra sociedad con respecto a sus valores y otra es la revolución tecnológica que ha llevado a que todo ser vivo lleve una cámara a cuestas. Yo creo que no falta mucho para que la incorporemos a nuestro cuerpo, y en este sentido entiendo que la gente interponga una cámara entre su mirada y el objeto, ya que ésto te da poder y te permite ocultarte tras ella. Pero creo que pasará el tiempo y volveremos a encontrar un sitio, diferente, pero nuestro, único. Al fin y al cabo si vivimos en un mundo plagado de imágenes, ¿quién puede saber más de ellas que alguien que se ha pasado la vida produciéndolas?

Mariano Herrera (foto: C. Zorrilla)

2 thoughts on “ᴥ “LOS FOTÓGRAFOS HEMOS PERDIDO EL RESPETO Y CON ELLO, EL PODER” – entrevista a Mariano Herrera

  1. Retroenllaç: ᴥ LOS PASEOS DEL SR. HERRERA « El mètode Klosé

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